“Los beneficios de la valorización energética frente a los vertederos son numerosos y no afectan a la salud pública”

 

 

  1. ¿Cuántas incineradoras existen en España?

Actualmente, AEVERSU, la Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos, está conformada por 11 instalaciones en España (dos en País Vasco, cuatro en Cataluña, una en Cantabria, Melilla, Islas Baleares, Galicia y Madrid), y otra en Andorra. La asociación forma parte de CEWEP (Confederation of European Waste-To-Energy Plants), una organización que agrupa a las operadoras de las instalaciones de valorización energética, representados en 450 plantas de 23 países.

2. ¿Cuál es su capacidad total?

Las plantas que forman parte de AEVERSU suman una capacidad de tratamiento de residuos urbanos total de 2.500.000 toneladas al año. Con cifras más concretas, en 2020, las instalaciones de AEVERSU trataron 2.357.314 toneladas de residuos no reciclables, con lo que produjeron, aproximadamente, 1.650.000 MWh de energía.

  1. ¿Son suficientes o serían necesarias más?

En España, todavía llevamos al vertedero el 53,4% de los residuos urbanos que generamos, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, correspondientes a 2018. Esta cifra es muy alta, lo que demuestra que queda mucho camino por recorrer si queremos cumplir con los objetivos europeos de 2030. De acuerdo con la normativa, se prohibirá la admisión de desechos, susceptibles de ser valorizados, en vertedero a partir de 2025, y se deberá reducir al 10% en peso la cantidad de residuos urbanos que se depositen antes de 2035. Por lo tanto, si comparamos el porcentaje de residuos que todavía vertemos en España con el porcentaje que establece la Unión Europea, obtenemos una respuesta muy clara: debemos llegar a, al menos, un 25% de tratamiento de residuos urbanos en instalaciones de valorización energética, el mínimo para cumplir con las directrices. O lo que es lo mismo. Debemos multiplicar por dos el número de plantas en España con el fin de evitar que los residuos urbanos acaben en el vertedero y reducir hasta ese 10%.

  1. ¿Qué medidas y controles de seguridad disponen las incineradoras actuales?

La Directiva 2000/76 del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea exige que, antes de iniciarse el proceso de combustión de los residuos, el horno caldera debe encontrarse a una temperatura superior a 850ºC, con fuerte presencia de oxígeno con el fin de que se destruyan las dioxinas y furanos que hayan podido entrar en la basura. Para una mayor seguridad, los gases de combustión se controlan en continuo antes y después de la depuración mediante un sistema redundante. La Autoridad Ambiental está conectada en continuo y en tiempo real con los sistemas de control y vigilancia ambiental, por lo que las emisiones son controladas directamente, tanto a través de la conexión instantánea con los analizadores como de los muestreos que se realizan periódicamente. Además, las inmisiones se vigilan desde cabinas que controlan la calidad del aire en continuo (PM10, O3, NOx, SO2, COV, HCl) y por datos meteorológicos. También, se realizan muestreos periódicos en suelo, vegetación y agua (metales pesados y dioxinas y furanos) y en aire (HF, metales pesados y dioxinas y furanos).

  1. ¿Por qué existe tanto rechazo entre la ciudadanía hacia las incineradoras? ¿Cree que es debido a la desinformación?

Desgraciadamente, en España siguen existiendo numerosos mitos sobre las plantas de valorización energética y sus supuestos peligros. Quizás, gran parte de esta problemática es la desinformación. No se apuesta por estas instalaciones y se da prioridad al vertedero. Sin embargo, la realidad es otra. En muchos países de Europa con mayor tradición medioambiental y más avanzados en cuestiones de sostenibilidad, los ciudadanos conviven con estas instalaciones en el centro de sus ciudades.  Los beneficios de la valorización energética frente a los vertederos son numerosos y no afectan a la salud pública. De hecho, desde AEVERSU contamos con multitud de estudios externos que lo corroboran.

  1. ¿Cómo vencer el efecto NIMBY (Not in my backyard) que hace referencia al rechazo de la ciudadanía a instalaciones de gestión de residuos entre otras?

Para vencer a este efecto hay que dar a conocer a la sociedad y a la administración las bondades de la valorización energética, pues supeditada a la reducción y al reciclaje, es la única solución a los vertederos. Como ya he citado anteriormente, algunos europeos viven cerca de estas instalaciones de valorización energética. Por ejemplo, en Copenhague, su instalación proporciona calor y a 150.000 hogares y electricidad a 550.000 personas, pero, además, su superficie es un lugar de ocio para los daneses, pues se puede esquiar en su cubierta. Podríamos decir que este tipo de instalaciones están asentadas fuera de nuestro país porque se ha demostrado que son beneficiosas en muchos aspectos. Por ello, debemos generar un debate favorable en torno a la valorización energética, como clave necesaria para la gestión de los residuos urbanos.

  1. ¿Qué ventajas ofrece la incineración sobre otras alternativas como por ejemplo el vertedero?

En primer lugar, las instalaciones de conversión de residuos en energía favorecen y promueven la economía circular. Complementan el reciclaje tratando de forma segura los residuos no reciclables, destruyendo los contaminantes y las sustancias nocivas, ayudando, así, a mantener estos elementos fuera del ciclo de los materiales. Asimismo, producen energía parcialmente renovable, sustituyendo así a los combustibles fósiles. Por otro lado, las plantas de valorización energética ocupan mucho menos suelo que un vertedero, y ayudan a reducir el volumen de los residuos en un 96%- 98%. Además, las plantas de valorización energética contribuyen a mitigar el cambio climático. Ayudan a desviar los residuos de los vertederos, donde la descomposición de estos desechos provoca emisiones de metano, unos de los gases de efecto invernadero más contaminantes. Según el informe ‘Valorización energética de residuos urbanos en España y Andorra: huella de carbono y comparativa con depósito en vertedero’, de G-advisory, consultora independiente del Grupo Garrigues, la huella de carbono de la valorización energética es claramente menor que la asociada a la eliminación en vertedero. En este sentido, se demuestra que los vertederos emiten 772 kg CO2 e por tonelada tratada, mientras que la valorización genera unas emisiones de 224 kg CO2 e por tonelada tratada. Es decir, los vertederos emiten un 245% más de emisiones GEI que la valorización energética.

  1. Las incineradoras actuales, ¿disponen de dispositivos de recuperación de energía?

Las plantas de valorización energética de AEVERSU disponen de dispositivos de recuperación de energía. ¿Cuál es el proceso? Los residuos urbanos que no se pueden reciclar llegan a esta instalación y se descargan en un foso. Un puente grúa los mezcla y los introduce en las llamadas tolvas de alimentación. Cuando llegan a esa sección, los residuos se llevan a combustión a unos 1000 ºC. Los gases de combustión procedentes del horno circulan a través de la caldera, que produce vapor, que se convierte, posteriormente, en energía eléctrica en un turbogrupo. La energía generada en las plantas de valorización se suministra a la red eléctrica de las ciudades. Además, cabe destacar que la energía producida por estas instalaciones contribuye a la protección del clima y la seguridad del abastecimiento energético, mediante la sustitución de los combustibles fósiles que se utilizan para producir esta energía. Por otro lado, la electricidad producida es renovable en un 50% debido al origen biogénico de los residuos.

  1. ¿Existe algún proceso de separación inicial de residuos que podrían ser reciclados en vez de incinerados?

Depende de la instalación. Algunas plantas de valorización energética hacen una separación inicial, y en todas a posteriori, recuperando los metales de las escorias. No obstante, siempre recalcamos la importancia de separar en origen. Es decir, que se depositen los residuos en el contenedor correcto para ayudar al reciclaje.

  1. ¿Qué objetivos prioritarios tiene AEVERSU a corto plazo? ¿Qué iniciativas están llevando a cabo para conseguirlos?

Nuestro principal objetivo es situarnos en la línea de los países europeos con mayor tradición medioambiental. Para ello, se debería subir las penalizaciones económicas a los vertidos. Es interesante recordar que el contenido final del Anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados incluye información sobre el impuesto al vertido e incineración de residuos, una buena oportunidad para empezar a hacer evidente los costes ambientales reales del vertido de los residuos y poner fin a los vertederos. A modo de ejemplo, España es uno de los países de la Unión Europea con tasas económicas de vertidos más bajas. Sin embargo, las tasas económicas más altas se registran en los países que entienden la valorización energética como una clara alternativa al vertedero.  En segundo lugar, habría que prohibir la entrada de determinados residuos al vertedero y, en concreto, aquellos con alto Poder Calorífico, primero por ocupar mucho espacio y, segundo, por contaminar. Estos tienen gran valor para la valorización energética y para la mitigación del cambio climático como sustitutos de combustibles fósiles. Por último, se debería reducir el porcentaje de residuos que se vierten. Para cumplir con la estrategia europea de Economía Circular, como he comentado anteriormente, habría que duplicar el número de instalaciones en nuestro país.

  1. ¿Cuál es la situación de la incineración en Europa? ¿Qué porcentaje de RSU se incinera? ¿Qué países incineran más?

Las últimas cifras de EUROSTAT, correspondientes a 2019, el 48% de los residuos municipales de la Unión Europea fueron reciclados o compostados (30,5% reciclados y 17,5% compostados), la valorización energética supuso el 26,7% de los mismos y el vertido el 23,7% del tratamiento, el apartado otros, supone un 1,6 % del total. La disparidad europea es muy alta. Hay países más avanzados en los que predomina el reciclaje y la valorización energética con un vertido mínimo. Sin embargo, otros países, en los que está incluida España, basan su gestión de residuos urbanos en la disposición final en vertederos. España es el quinto país de la UE-27 con mayor cantidad de residuos depositados en vertedero per cápita y el que más residuos vierte en términos absolutos. Por el contrario, respecto a la valorización energética, nuestro país ocupa la decimoséptima posición. En esta misma línea se encuentran otros países como Polonia, Portugal, Hungría, Eslovaquia, Croacia, Rumanía, Grecia o Malta. Los países europeos que más valorizan energéticamente son los países europeos del norte, con mayor tradición medioambiental.